Fascismo bancario

Mientras pensaba en un título para este artículo, me ha venido a la mente el calificativo de fascista para referirme al sistema bancario en el que te ves involucrado al pedir un préstamo hipotecario.
Basada en mi propia experiencia, voy a explicar las razones por las cuáles no resulta nada recomendable hipotecar décadas de tu vida con la compra de un inmueble.
No voy a entrar en el típico debate de que si es mejor comprar frente a alquilar una vivienda, pues creo que todo ello dependerá de varios factores que van ligados a la situación personal y profesional de cada persona. Este artículo no va sobre esto.

Voy a hablar de lo condicionada que se va a tornar tu vida en el momento en el que firmas un préstamo hipotecario.
Seguro que alguna vez te has sentido frustrado con tu compañía de móvil o Internet y has decidido cambiar, pero un compromiso de permanencia de 12, 18 o 24 meses te ha impedido cancelar tu contrato, ya que esto supondría el pago de la correspondiente penalización.
Pues bien, con el banco también adquieres un compromiso de permanencia al hipotecarte, pero no son meses, sino años y años en los que estás ligado a unas condiciones bancarias que cambiarán a lo largo del tiempo, siempre en tu perjuicio, y que no vas a tener más remedio de aceptar, y aunque podrías cancelar tu cuenta y transferir tu deuda a otro banco no sería nada recomendable por los altos costos.
En mi caso particular, firmé un prestamo hipotecario en el año 2006, cuando el banco era la CAM.
Eran los años de bonanza, y no recuerdo el nombre que tenía mi cuenta, pero lo que era seguro es que era una cuenta que no tenía comisiones, ni por mantenimiento, ni por transferencias por Internet, y nunca me cobraron.
En el año 2008, me disponía hacer una transferencia por Internet a otras de mis cuentas de otro banco, y el sistema me avisa de que el coste de la operación será de 1.75€
En el año 2011, recibo una carta de la CAM -tal vez ya era BancoCAM- en la que me indican que mi cuenta pasa de tener 0€ de comisión a 8.75€ de comisión trimestral por mantenimiento de cuenta.
Afortunadamente soy una persona que sé como reclamar mis derechos, me gusta informarme de aspectos que pueden afectar a mi bolsillo, y en un foro fiscal y bancario descubrí que, según el Banco de España, tu banco no debería cobrarte comisión por mantenimiento de cuenta si se utiliza exclusivamente para el pago de la hipoteca.

Hice la correspondiente reclamación al servicio de atención al cliente de la CAM (actualmente SabadellCam), y tras meses de insistencia por mi parte, me devolvieron las comisiones cobradas y, por carta, me aseguraron que mi cuenta estaría exenta de comisiones siempre y cuando se utilizara para el pago de las cuotas hipotecarias.

La cuestión es que el banco, cuando te manda el aviso de que tu cuenta pasa a tener una comisión (luego alcanzaría los 12 y 18 € trimestrales) por mantenimiento, te advierte que si no estás conforme tienes derecho a cancelar tu cuenta sin perjuicio para tí.
¿Pero cuál es el problema en este caso? El problema es que tu cuenta está vinculada a un préstamo hipotecario, y por tanto no puedes cancelarla.
Esto significa que te encuentras dentro de un sistema fascista bancario del que no tienes escapatoria, y al cual te tienes que someter.
Cuando firmé en el 2006 el préstamo hipotecario con el banco -que por cierto fue absorbido por otra entidad- mi cuenta estaba libre de comisiones por mantenimiento, pero no solo este tipo de comisión fue aumentando de forma progresiva, sino que se fueron incluyendo otras comisiones, todas las que el banco ha considerado oportunas, y por supuesto con un tarifario de precios abusivos a mi entender.

En el año 2018 tengo la gran suerte de vender mi piso, a falta de 8 años para terminar de pagar la hipoteca, pero no sin antes llevarme un regalo de despedida del banco con una comisión de 78€ por la recepción de un cheque que emitió el comprador para la cancelación de mi deuda.

Debería existir algún tipo de regulación bancaria que impidiera el cambio de condiciones para cuentas supeditadas a prestamos hipotecarios.
Es decir, si en su día lo que firmas es lo que hay, ¿por qué el banco tiene el poder de cambiar las condiciones contractuales en perjuicio del cliente sabiendo que éste no tiene escapatoria alguna?

Hay gente que puede considerar que bueno, se trata de comisiones del banco y normalizan la situación, que al final no es para tanto.
Sin embargo mi queja va más allá de lo económico. Me produce absoluta repulsión el trato clasista que recibo por parte de los trabajadores del banco, lo cuales consideran que están muy por encima de uno, y por este motivo puedo estar años sin pasarme a nada por el banco.

Mi lección aprendida. Nunca más pedir un préstamo hipotecario. Si tengo que comprar una nueva vivienda, tengo bien claro que nunca más pediré un préstamo, ni al banco, ni a ningún tipo de entidad diferencia.

 

Carlos Llopis Soy experto en desarrollo de sitios corporativos.
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